LA RENTABILIDAD DE LA SANGRE

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Martes, 11.07.17

La unidad fue efímera, el daño monstruoso

LO temía. Según se acercaban las fechas del vigésimo aniversario de aquellos días terribles de julio de 1997, me temía los alardes de sentimentalismo. Y las frases altisonantes. Como esa de «por primera vez unió a los demócratas contra el terror», como si no hubiera sido también la última. Entonces cristalizó el frente de Estella. No se fraguó unidad sino que se dio su primera gran voladura. La definitiva llegaría tras el 11-M. O esa otra de «entonces comenzó el fin de ETA», como si ese fin hubiera llegado. Como si ETA no se hubiera transformado en una poderosa maquinaria política que no necesita pistolas porque tiene los presupuestos de gran parte de la población vasca y navarra. Porque logra una victoria política tras otra y el Estado y el constitucionalismo retroceden sin parar. Cuando ETA, bajo diversas siglas, dicta la agenda y domina el mensaje y el espacio público. En ayuntamientos, en colegios y facultades, en asociaciones, en las ONG, sindicatos y grupos ciclistas, culturales o montañeros. ¿Matar para qué? Sin oposición, avanzan con cada día que envejecen y mueren los últimos educados en lealtad a España en aquellas tierras y no huidos antes a otras regiones.
Todos compiten en su odio a España, los que les ordenan y enseñan desde pequeños en perfecta simbiosis las mil siglas de ETA y el PNV, su eterno socio y rival por el poder y el dinero que el Concierto tan generosamente proporciona. ¿Ese es el fin de ETA al que se refieren? Ofende quien miente cuando hay tanta sangre por medio. Tan eficazmente derramada. Tan rentable.
Temía yo esa inflación de sentimiento efímero, ese sentimentalismo tan útil para que el público se sienta autocomplacido y para dejar fechas, nombres y hechos convertidos en cómodos símbolos de ocasión. Que se retiran al trastero como el belén o arbolito de Navidad de plástico. Y a otra cosa. A buscar pactos con los nacionalistas socios del rodillo etarra. A pactar con la ultraizquierda o ayudarla en las televisiones. A esa izquierda tan aliada con los separatistas como con dictaduras extranjeras. Aliada e inspiradora de todos los enemigos del Estado y de la Nación Española.
Con José Antonio Ortega Lara fue moderado el ceremonial mediático. Lógico. Al fin y al cabo, está vivo. Además abandonó el PP en protesta por la política de Mariano Rajoy de continuar la senda de José Luis Rodríguez Zapatero. En excarcelaciones de terroristas, el ninguneo a las víctimas y el desmantelamiento de la presencia de España en el País Vasco y Navarra. Y ahora, aunque han escrito y hablado con solemnidad de Miguel Ángel Blanco hasta los que ignoran a las víctimas todo el año, nadie puede ocultar que no hay unidad ni frente a la violencia, el separatismo ni nada. El PSE de Bilbao se niega a homenajear a Blanco como los filoterroristas en el Parlamento catalán o la alcaldesa comunista de Madrid que homenajea a delincuentes como Alfon o Bódalo y dictadores asesinos como Castro y Chávez.

Lo que sí comenzó tras aquel julio de 1997 fue el Pacto de Estella. Y la coordinación de ETA con el separatismo catalán. Y la negociación secreta del PSOE con ETA después de 2000. Y llegaron las bombas de Atocha. Y Zapatero. Y la revancha de la guerra civil como razón de Estado. Y la renuncia del PP a un proyecto nacional que se enfrentara a un emergente Frente Popular y a la disgregación de España. Todo capítulos del proceso de deterioro que sume a España en la crisis existencial que sus enemigos –ETA y sus aliados– buscaban y que expone la brutal rentabilidad de la sangre derramada.
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TRUMP, PUTIN Y LOS DEMÁS

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Sábado, 08.07.17

El supuesto marginado se erigió en protagonista con su primer encuentro con el líder ruso

El primer día de la cumbre del G-20 hizo historia. Ya estaban en Hamburgo todos los líderes y se anunciaban diversos grandes acuerdos comerciales entre la Unión Europea y Japón o China y Rusia y otros. Y los líderes europeos Merkel, Macron y el inefable Juncker coqueteaban con una nueva era de entendimiento internacional al margen de Donald Trump. Pero el supuesto marginado se erigió en protagonista con su primer encuentro con Vladimir Putin. Del que pronto se dijo podrían surgir a corto plazo novedades espectaculares. Iban a estar reunidos media hora y estuvieron dos horas y cuarto. Hicieron un repaso por las relaciones bilaterales que tienen una infinidad de frentes abiertos, según confirmó Rex Tillerson. Trump llegaba de Varsovia donde lanzó ya mensajes a Putin. EE.UU. está firmemente comprometido con el Artículo 5 de la Carta Atlántica. Quien ataque a un miembro de la OTAN, por pequeño y báltico que sea, está atacando a EE.UU.. Moscú debe poner fin a su agresión en Ucrania y cambiar su actitud en Siria e Irán. Trump dio además un paso que sus enemigos en Washington no creían fuera a dar y exigió a Putin explicaciones sobre supuestas injerencias rusas en las elecciones norteamericanas. El presidente ruso las negó. Trump insistió en que debe aclararse porque es impedimento a la mejora en otros campos.

Hubo también un acuerdo sobre un alto el fuego parcial en Siria y lo que podría ser el primer paso hacia una Siria post Assad. Y por supuesto se trató sobre Corea del Norte. La mera personalidad de ambos y la interconexión no deseada pero omnipresente convertían el encuentro bilateral de Hamburgo en una cita llena de «morbo». Fue mucho más que eso. Trump acude a Hamburgo después de su discurso más europeísta, pronunciado en Varsovia, con un apasionado llamamiento a la defensa de Occidente y sus valores. La Cumbre del G-20 de Hamburgo es la más apasionante que se celebra en mucho tiempo. Todo está en movimiento. Por culpa de Trump. Pero no necesariamente para mal.
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DISCURSO MEMORABLE

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Viernes, 07.07.17

Trump vuelve a demostrar que es el político pragmático que aprende y modifica el mensaje allá donde le den razones

LES da mucho miedo Donald Trump a los alemanes, nos dicen desde Hamburgo los enviados a la cumbre del G-20. Como a los españoles, al parecer. Tampoco debe extrañar tanto. Unos y otros tienen en su país unos medios unánimes a la hora de tachar a Trump de «idiota», «subnormal», «facha», «loco» o «un tronado» como decía ayer uno de esos finos analistas. En ese antitrumpismo feroz el matiz queda prohibido por sospechoso. Así las cosas, pocos informarán en Alemania o en España que ayer en la capital polaca, en la plaza Krasinski junto al monumento al Levantamiento de Varsovia, Trump pronunció un discurso soberbio y memorable. Sí, ayer en Varsovia el «bobo», «zote», «inútil», «anormal», etc. pronunciaba un discurso que muchos europeos y occidentales en general sueñan con escuchar y nunca les llega de sus gobernantes. No una brillante alocución sentimental ni una proclama estratégica más o menos hipócrita como las de Barack Obama.
Fue un discurso grandioso, sentido. Para proclamar frente al relativismo multicultural y al derrotismo que Occidente, sus valores y civilización prevalecerán porque son mejores y tienen quién los defienda. Con un mensaje político, con carga emocional e ideológica y con pulsión histórica y esperanza. Muchos dirán que es imposible. Tan imposible como que ganara y esté donde está. Y a su público allí le gustó mucho. Una inmensa multitud de polacos coreó sin pausa el nombre de «Donald Trump». Hasta el paroxismo cuando habló de la fe en la victoria de la civilización occidental frente a sus amenazas. De las familias fuertes, los valores fuertes y las tradiciones fuertes que necesita Occidente. De la lucha contra quienes intentan que olvide su historia, su fe, su grandeza y su libertad. O cuando dijo que serán bienvenidos quienes quieran nuestra forma de vida, pero nunca se abrirán las fronteras a quienes quieren destruirnos. «No podemos aceptar a quienes rechazan nuestros valores y usan el odio para justificar la violencia contra inocentes». Mientras, en Hamburgo habían comenzado a quemar calles y destruir propiedades las tropas de la ultraizquierda movilizadas contra Trump por muchos gobernantes.

Como en las caricaturas no caben los mensajes contradictorios, pocos informarán que Trump vuelve a demostrar que es el político flexible y pragmático que aprende y modifica con buena fe posición y mensaje allá donde le den razones. Reiteró sus exigencias de que todos paguen a la OTAN pero expuso con una claridad nunca habida su compromiso con el artículo 5 de la Carta Atlántica. Tuvo advertencias para Rusia y Corea del Norte, para Siria e Irán. Pero sobre todo fue un discurso llamando a todo Occidente a tomar en serio las amenazas a la identidad, capacidad de autodefensa y confianza en los propios valores y puso de ejemplo a Polonia que «jamás perdió la esperanza, jamás fue quebrada y jamás olvidó quién era». «Occidente no es grande por su burocracia y regulaciones sino porque la gente fue libre de perseguir sus sueños y buscar su propio destino. Juntos tenemos que enfrentarnos a las fuerzas, vengan de dentro o de fuera, del sur o del este, que amenazan con minar esos valores y romper los lazos de cultura, de fe y de tradición que nos hacen quienes somos. Si no las paramos, minarán nuestro valor, secarán nuestro espíritu y debilitarán nuestra voluntad de defendernos. Nosotros ponemos la dignidad de toda vida humana por encima de todo, los derechos de cada persona y compartimos la esperanza de todas las almas de vivir en libertad». Fue una arenga en defensa de Occidente, un compromiso total con la alianza occidental y una proclamación de la fe en la libertad. Todo ello nos hace falta. Para reconfirmar, como diría Roger Scruton: «The West is the Best».
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EL MÚSCULO MORAL DE ESPAÑA

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Martes, 04.07.17

Ortega Lara es un representante de una España cabal, proba, digna que aún existe

¿POR qué le damos tanta cancha? ¿A quién representa? Así se refería una exministra del Partido Popular a José Antonio Ortega Lara porque este había pedido, ante las cámaras de televisión, profundas reformas en España para evitar precisamente lo que está a punto de suceder: que los separatistas y otros enemigos del Estado aprovechen la pasividad, indolencia e irresponsabilidad de los gobernantes para consumar un golpe de Estado e intentar romper la unidad de España. ¿A quién representa Ortega Lara? ¿A quién representa ese hombre que fue enterrado en vida durante 532 días por la vanguardia terrorista del separatismo como rehén para extorsionar al Reino de España? Que salió de aquel infierno dando gracias a los gobernantes por no haber negociado ni cedido con sus captores. Que como cristiano perdonó al miserable del terrorista Bolinaga cuando este murió tras gozar años de libertad inmerecida. El que quiso dejarle morir de hambre y sed en el espanto de aquel agujero en Mondragón. Ortega Lara representa a una España cabal, proba, digna que aunque a veces no parezca, aún existe. Pese a tanto ruido, tanta ofensa, tanta mentira y ese rencor que todo lo devora. Desde que salió hace 20 años de la tumba que le prepararon y que habitó 18 meses, este hombre sereno con su permanente testimonio de generosidad, coraje y bondad, ha representado a todos los que nos hemos sentido representados y conmovidos por su sobrio y colosal ejemplo de humanidad. Por ser auténtico. Lo contrario al mequetrefismo político, al zeitgeist mezquino de oportunistas, maniobreros y ventajistas.
Habría que preguntar a quién representa la exministra como diputada intercambiable en las listas de su partido con cualquier otro peón. Todos esos soldaditos de partido que bregan y se humillan por lograr que el jefe los incluya en sus listas ante las elecciones solo representan unas siglas corporativas que apenas significan algo más allá de la conveniencia de los jefes. No sucede solo en el PP, pero allí en especial. Comenzó en 2008 con la ignominiosa purga de María San Gil. Cuando Mariano Rajoy dijo que «si alguien se quiere ir al partido liberal o conservador que se vaya». Nadie tuvo el valor de hacerlo. Nadie evitó que el PP se convirtiera en cortijo de quienes no creen en nada más que en sus cargos. La donostiarra se fue con coraje y dignidad bajo una infame campaña en contra de ella. Por eso es hoy, precisamente con Ortega Lara y muy pocos otros de otros partidos, de los escasos referentes de la integridad política en España. Frente a quienes solo saben decir que sí a sus jefes para llenar su ticket de obediencia que les permita repetir. No quieren líos. Y no tienen causas que defender. Respecto al terrorismo quieren dejar impunes los más de 300 asesinatos no resueltos. La mayoría ni siquiera investigados.

Para sobrevivir creen poder acomodarse a separatistas e izquierda en una precaria coexistencia en la que pretenden hacerse perdonar su procedencia. Todos amigos en el fango socialdemócrata. No funcionará. Porque está en marcha un proyecto totalitario que busca la destrucción de la Nación española. Y porque ni en el mejor de los casos saldrá España de su postración, depresión y zozobra sin mucho músculo moral y un ingente esfuerzo de integridad y compromiso colectivos. Que requieren inspiración y ejemplaridad. Frente al imperio de la mediocridad, la bajeza y el resentimiento, España necesita héroes, fuerza e ideas. Ortega Lara no es un político. Es un héroe civil que representa lo mejor de España, sus tantas veces despreciadas cualidades profundas y permanentes de integridad, bondad, modestia, aguante y honor. Y, a la espera de la política, también su esperanza.
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CUIDADO CON LAS ESTAFAS

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Sábado, 01.07.17

Bienvenida la quiebra del campo chavista, pero no para lavar la cara al chavismo

Cada día son más evidentes los signos de descomposición del régimen de Nicolás Maduro. Lanzado desde hace tres meses por una senda delirante de represión criminal y brutalidad masiva, ya no tiene otro objetivo posible que una dictadura de corte castrista. Cuantas menos son sus salidas verosímiles, menos son por lógica los que creen que Maduro, Diosdado Cabello y Tareck el Aissami les garantizan un futuro. Cada vez menos creen que Maduro pueda imponer con su proceso constituyente esa dictadura cubana en la que él deposita sus esperanzas de no acabar preso, exiliado o muerto. Por eso abandonan ya a Maduro personalidades y cuadros diversos del chavismo que pretenden seguir en el país el día después y no huir como otros con el botín del saqueo a Europa o Estados Unidos.

En esta situación, la oposición real, no corrupta, no filochavista, en principio pequeña pero ahora fortalecida y bregada en las protestas y en el compromiso con los muertos y los presos, corre un grave peligro. Y los más lúcidos líderes de la oposición, como María Corina Machado o también Leopoldo López, tendrán que estar muy alerta para que el chavismo no vuelva a engañar o comprar al movimiento a través de sus líderes. Y logre de nuevo una tregua que lo salve de la extinción. Bienvenida la quiebra del campo chavista, pero no para lavar la cara al chavismo en contraposición a un «madurismo» que sería el chavismo malo. No hay chavismo bueno y la oposición debería exigir a quien quiera unirse a la ruptura democrática que confirme su rechazo y condena definitiva del delirio bolivariano. La pesadilla del chavismo que ha generado este infierno ha durado casi 20 años porque la oposición y en especial la Mesa de la Unidad Democrática, tiene una trayectoria vergonzosa de entreguismo y sumisión al aparato comunista. En la actual situación nada debiera ser aceptable que no sea la caída de toda la cúpula y la creación de un gobierno amplio de transición. No pueden dejarse estafar la victoria y la libertad.
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FAKE NEWS CONTRA ESPAÑA

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Viernes, 30.06.17

Tenemos una operación masiva para reescribir la historia de España

EL Parlamento autónomo catalán dio ayer un gran golpe de timón a la historia de España. Proclamó nulos todos los procesos judiciales habidos en Cataluña bajo la dictadura del general Franco. Los de la república no. Sería inútil porque la mayoría de los «procesos» allí fueron extrajudiciales y se zanjaban sin papeles y dos tiros en la nuca de pistoleros de la Generalitat, los partidos y sindicatos. Han tardado 40 años en dar este paso. Más aun que aquella enorme legión de heroicos antifranquistas que no salieron de su íntima clandestinidad hasta 1982, cuando Franco llevaba siete años muerto y Felipe había ganado las elecciones. Habiendo una mayoría en ese Parlamento que se considera heredera política de la extrema izquierda y el separatismo del bando derrotado, podían haber aprobado una resolución que negara a Franco el derecho a cruzar el Ebro. O una solemne declaración parlamentaria que prohibiera a centenares de miles de catalanes salir a celebrar la llegada de las tropas franquistas. Mientras unos españoles celebraban, muchos de ellos catalanes, otros tantos tenían que huir hacia Francia en lo que es parte de la inmensa tragedia de la guerra. Cuyo origen está en el terrible fracaso de una República que generó muchas esperanzas primero para sumirse pronto en el caos, los golpes de estado –de Sanjurjo en 1932, de socialistas, comunistas, anarquistas y separatistas en 1934– y que culminó en el pucherazo electoral masivo de febrero de 1936 que otorgó fraudulentamente la victoria al Frente Popular. Después, la orgía de asesinatos y el colapso del orden general. Y el golpe militar que, semifallido, dio origen a la guerra abierta, básicamente entre dos ideologías totalitarias que gozaban en su momento estelar en toda Europa.

En la Transición, hace cuarenta años, esa guerra estaba lo suficientemente cerca para recordarla con sus protagonistas vivos y lo suficientemente lejos para que las ansias de un futuro próspero anularan todo apetito de venganza que hubiera podido albergarse. Los veteranos de ambos bandos jamás habrían permitido que se frivolizara con las matanzas entre hermanos ni que se caricaturizara como se hace hoy el sufrimiento de los españoles. Ahora tenemos una operación masiva para reescribir la historia de España. Y crear un arma política poderosa para marginar y criminalizar el pensamiento libre, la lucha por la verdad y la propia pluralidad. Lo que parecen majaderías son pasos hacia la imposición de una corrección política que perseguirá todas las verdades que sean declaradas extinguidas por las fuerzas de la izquierda y el separatismo. Para ganar la guerra, aquella y esta. Quienes quieren resistir a esta ofensiva del fakenews total en la historia de España deben saber que están solos. La actitud del gobierno de Mariano Rajoy ha sido vergonzosa. Mantiene intacta la miserable Ley de Memoria Histórica, el arma principal en esta estrategia totalitaria institucionalizada por la izquierda bajo Zapatero. Se enmarca en ella la deslegitimación de la transición y la destrucción de pruebas de la realidad histórica que se practica en toda España sin cesar. Un objetivo capital en esta destrucción de patrimonio y testimonio es el Archivo de Salamanca, expoliado por orden de Zapatero para satisfacer a la Generalitat. En esta batalla, Rajoy no ha sido mejor que aquel. Todos los cargos en los archivos son aun hoy los mismos que nombró Zapatero para perpetrar su tropelía. Toda la resistencia en defensa de la unidad del archivo, símbolo de esa unidad de España atacada por los mismos, ha sido siempre torpedeada. Y sin embargo, indolencia y cobardía no aseguran comodidad ni permanencia eterna. Pronto se habrán de tomar decisiones graves inaplazables. Y todas las grandes mentiras que hoy se construyen se movilizarán para su asalto final contra España.
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«DIE FACKEL» Y LA VERDAD INNEGOCIABLE

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Martes, 27.06.17

El mensaje al periodista no es distinto. Escribir con honradez es ofender. Hoy más que nunca

CUANDO llega hoy en día un aviso de los juzgados de una querella por supuestas injurias no se informa de quién es el ofendido. Se recibe un burofax que contiene una citación, un número de expediente y una contundente amenaza de que si no se comparece se dicta orden de detención para ser convenientemente arrastrado ante la Justicia. Es una pena que esta contundencia en la amenaza ante un incumplimiento así no la muestre el Estado ante sus grandes enemigos. Pasa lo contrario. Si nos trataran como a los cabecillas de la sedición en la Generalitat, tendrían que mandar con la citación un cheque del ministro Cristóbal Montoro. Cuando llega una de esas querellas se pregunta uno que quién será esta vez el ofendido. Suelen ser gentes de puño de hierro y mandíbula de cristal. Alimañas atacando y damiselas atacadas. Gentes que llaman a diario ladrones y asesinos a los gobernantes de España se ofenden cuando se les recuerda que sus camaradas sí han sido asesinos y ladrones siempre que han podido. La misma gente que te insulta y difama desde una televisión o las redes pero considera insufrible toda respuesta. Saben bien que algunos con nuestras convicciones y nuestro perfil no podemos sino perder ante quienes parecen hoy cabalgar con el zeitgeist. La verdad hoy es menos defensa que consuelo. Vivimos ahora y matonismo, mentira e ideologías pedestres y brutales gozan de nuevo de momentos estelares.
A veces el ofendido resulta ser alguien como Gonzalo Boyé, ese chileno que llegó a España, se subcontrató con ETA y vigiló a Emiliano Revilla durante 249 días de secuestro en condiciones inhumanas. La sentencia le condenó a catorce años de los que cumplió muchos menos. En otros países habrían sido treinta y los habría cumplido. Aquí salió y se hizo abogado estrella de la izquierda y «experto» en LaSexta y publica una revista de basura contra las instituciones, contra la religión católica y de abierta empatía con fuerzas terroristas y totalitarias antioccidentales. Siempre en clave de humor, por supuesto. Como Monzón, alias Wyoming. Siempre el mensaje venenoso disfrazado de broma para que, si son denunciados por alguna vileza, los jueces le vean a todo la parte graciosa. Si el juez no entendiera la inmensa gracia y el buen humor correría el riesgo de ser calificado de facha o fracasado, por ejemplo en LaSexta. Y se acabaría su carrera como la del juez Francisco Serrano, aquella perfecta cabeza de caballo en la cama para todos los de la profesión. Métanse con la ideología de género y del izquierdismo dominante y acaban en casa haciendo punto.
El mensaje al periodista no es distinto. Escribir con honradez es ofender. Hoy más que nunca. Y llega un burofax o te acosa la mafia ideológica y buscan tu muerte civil. Por decir extravagancias. Como que los cristianos merecen y no tienen en España los mismos derechos de protección que los homosexuales. Que la cobardía del Gobierno es culpable de la descomposición de ley y seguridad en España. Que si Blanquerna lo asaltan militantes de izquierda estarían absueltos como Rita Maestre. Que las comunidades musulmanas en Europa jamás muestran lealtad a quienes les han dado lo que no les negaron los estados fallidos musulmanes. A Karl Kraus, no recuerdo si era él quien encuadernada las demandas, le puso en mayo de 1930 una de tantas uno de sus muchos enemigos íntimos, el crítico Alfred Kerr. Le pedía 20.000 coronas por haber recordado en un escrito unas actitudes vergonzosas suyas durante la guerra que Kerr quería olvidar y hacer olvidar. Kraus contestó con once páginas en Die Fackel tituladas «Conciliación» que destruían a Kerr bajo una catarata de verdades. Kraus murió pobre. Pero nadie logró jamás que retirara una verdad pronunciada.
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