¿QUIÉN HA GANADO?

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Sábado, 05.08.17

Homenajear a un asesino es celebrar sus crímenes

EL juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha autorizado el homenaje al asesino etarra Pedro del Hoyo, muerto de un infarto en prisión, así como una muy imaginativa fiesta de «tiro al facha», perdón «fatxa», a celebrar en la localidad navarra de Echarri-Aranaz. El juez Moreno no parece considerar que celebrar a un individuo cuyo único acto notorio en vida fue asesinar a dos españoles es celebrar el asesinato mismo. Muchos creemos que sí. Los participantes en todo caso. Que se exaltan los crímenes ya cometidos y los que se pudieran cometer en el futuro de ser de nuevo necesario para la causa. Porque acudirán a esta exaltación del asesino y del asesinato que ha permitido el juez Moreno muchos niños de Galdácano. Que se irán a casa orgullosos de haber asistido al homenaje a un héroe de la causa de la nación vasca contra la odiada fuera del mal que es España. Más seguros de que también matarían por esa gran causa. Hoy no se mata. Mañana ya veremos. Porque la enemiga, España, es capaz de cualquier cosa. Y el mito triunfante es ETA.
En Echarri-Aranaz, donde los últimos restos de dignidad pública se desvanecieron con el asesinato del que fuera alcalde Jesús Ulayar Licega, el 27 de enero de 1979, se celebrará, también con el beneplácito del juez Moreno, un «tiro al fatxa». Como la inquisición quemaba muñecotes por herejes en ausencia, los vecinos y visitantes son cordialmente invitados a matar, en efigie, al Rey, a guardias civiles, representantes de España, algún político y periodistas. Del «tiro al facha» de verdad saben mucho. Chivatos y autores del asesinato de Ulayar estarán allí. La calle es suya.

Con el tiro al facha justificaron la muerte de cerca de novecientos españoles. Más de trescientas muertes siguen sin esclarecer. No se conoce actuación del juez Moreno de solicitud de sumarios para reabrir estos casos que no prescriben como crímenes de lesa humanidad. Para que los familiares de esos asesinados por ETA no mueran ellos sin haber visto al menos interés por llevar a juicio a los asesinos de sus seres queridos. Pero la iniciativa aquí siempre la tienen los otros, los del «tiro al fatxa», parte de una fiesta mayor de agresión a la Guardia Civil. Para que todos estén dispuestos a actuar como los chicos de Alsasua. Ahora muchos se sorprenden del terrorismo de baja intensidad, de que las leyes se descompongan por arriba con los golpistas de la Generalidad y por abajo con las hordas de lumpen ideologizado izquierdista contra el turismo, España y todo. Las instituciones no se respetan. La impunidad es ya costumbre. ¿Cómo pedir respeto a las bandas envilecidas por una propaganda enemiga en escuela, universidad y televisión sin respuesta por el Estado? En dos días en Vizcaya me topé con tres actos de apología del crimen del etarra muerto. La radio anuncia y convoca al homenaje del etarra. Pero nadie sabe el nombre de sus víctimas, muertos por España. ¿Quién, dicen, ha ganado?
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VENEZUELA YA ES CUBA

Por HERMANN TERTSCH
ABC  06.08.17

El régimen ha entrado ya en una fase dura que estaba prevista en los escenarios desarrollados en La Habana 

Última opción La huida hacia adelante se forjó tras la derrota electoral en las legislativas de diciembre de 2015

Venezuela ha cumplido su tercer día ya como dictadura cubana, definitivamente despojada de toda apariencia o pretensión democrática. El aparato ha entrado en una fase que estaba prevista como opción dura en los escenarios desarrollados en La Habana, la auténtica capital de Venezuela desde hace años. Con la destitución ayer de la fiscal general Luisa Ortega por la fantasmal Asamblea Constituyente surgida del fraude y farsa del pasado 30 de julio se consuma otro paso más a la consolidación de una tiranía que se rige por la arbitrariedad del presidente Maduro y de la banda de delincuentes, civiles y militares, que componen su entorno en la cúpula del régimen.
Sin duda es otro fracaso de Maduro esta huida hacia la dictadura pura y dura, porque a él y al propio Raúl Castro convenía un régimen que mantuviera apariencias democráticas. Diferenciado de la dictadura soviética de la isla. El levantamiento popular y la propia debilidad lo han impedido. Ahora que la dictadura ya no disimula tiene que imponerse claramente también en la calle. Para ello tiene que sembrar más terror y dividir al frente opositor. Antes de que pueda quebrarse el apoyo total de las fuerzas armadas al régimen. Si logran desmovilizar a parte de la oposición y la presión en las calles, la consolidación de la dictadura puede ser rápida.
Cuenta con la confusión y la pasividad internacional. Y con la experiencia cubana para extremar la represión en épocas de tensión y gran escasez. Cuba, mucho más pequeña y pobre, lo logra desde hace casi 60 años. Maduro y la mafia comunista que le rodea aún creen que pueden aguantar y acabar sus vidas en el poder como Fidel. Y quizás hasta ser también ellos celebrados por una corte hipócrita e inmoral de líderes de la comunidad internacional.
Luisa Ortega será previsiblemente sustituida por un notorio miembro de esa camarilla que es, en perfecto sarcasmo, el actual Defensor del Pueblo, Tarek William Saab. Luisa Ortega, acusada de «complicidad con la insurgencia armada» puede ser detenida en cualquier momento. Y puede pasarle lo peor como a algunos altos dirigentes de la oposición.

Son momentos críticos para un régimen que aplica la última opción de continuidad, preparada desde que las elecciones de diciembre de 2015 dejaran claro que ni con el fraude habitual podía el régimen de Nicolás Maduro ganar ya unas elecciones. Venezuela no es ni será nunca Cuba, decían quienes se reían de la amenaza del comunismo. Venezuela ya es Cuba. De la reacción de la oposición dependerá para cuánto tiempo.
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EL TEMERARIO ALCALDE DE TUBINGA

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Viernes, 04.08.17

Atacar a Merkel por dividir a Alemania tiene su precio

EL alcalde de la venerable ciudad universitaria de Tubinga es un miembro del partido de Los Verdes. Pronto podría ser un nazi. No, no se asusten. No es que vaya a ganar ningún partido nazi las elecciones en aquella bella ciudad suaba. Entre otras cosas porque, al contrario que en España, los partidos enemigos de la Constitución no pueden concurrir allí a las elecciones. También porque, al contrario que en España, el cargo público electo que no jure expresamente la Constitución con la fórmula textual establecida, nunca accedería al cargo. Allí no permitirían payasadas de juramentos mezclados con amenazas como se aceptan en España. Tampoco será porque el muy razonable alcalde, Boris Palmer, se convierta a esa ideología criminal. Lo que sí ha sucedido es que Palmer se ha atrevido a escribir un libro en el que cuenta muchas realidades de la Alemania actual que permanecen ocultas porque los medios y los políticos así lo prefieren. Y arremete en el libro contra quien él considera principal responsable de un grave deterioro de la seguridad, cohesión, bienestar y confianza en el futuro de los alemanes. Ese alguien es Angela Merkel. Atacar a la canciller es posible, faltaría más, por eso se trata aún de un país con cierta libertad de expresión. Por mucho que la nueva ley de control de las redes sociales del ministro de Justicia, Heiko Maas, haya sido ya adoptada por Vladímir Putin y Aleksandr Lukashenko como modelo para sus respectivas dictaduras con elecciones en Rusia y Bielorrusia. Por mucho que los alemanes tengan hoy probablemente más miedo que nunca desde 1945 a dar su opinión real.
Merkel puede ser criticada en materia económica, hasta sobre sus decisiones bonapartistas, tomadas personalmente sin consulta, como el abandono de la energía nuclear. De un día para el otro, a caballo de la ola de histeria por el accidente de Fukushima y sin reparar en daños ni seguridad jurídica. Pero que nadie ose un ataque a la canciller por los catastróficos efectos de su política de inmigración. El que lo haga se verá pronto tachado de racista, xenófobo, cruel y, al final, con seguridad, de nazi. Igual que en España se usa el arma arrojadiza del insulto de «facha», tan eficaz por el miedo que le tiene toda la derecha, quien se salga del consenso socialdemócrata hoy en Alemania pasa a ser automáticamente un nazi. Así les pasa a pensadores, políticos democráticos o líderes políticos extranjeros. Y probablemente le pase al alcalde de Tubinga. Ya fue temerario al denunciar la repercusión de esta inmigración sobre la seguridad y la criminalidad en su ciudad y en toda Alemania por extensión. En su libro parte de una certeza que elige como título, una verdad palmaria que debiera tener efectos prácticos y no los tiene: «No podemos acoger a todos».

Pero el autor va más allá de los daños generados con estas oleadas de inmigrantes. Palmer acusa a Merkel de haber roto la convivencia, la unidad del pueblo alemán que se reinstauró con la reunificación. Con la pretensión de que solo su posición ante la inmigración es íntegra y moral, la canciller ha causado un gravísimo daño a la cohesión nacional al polarizar en campos cada vez menos conciliables a defensores y adversarios de su política. Esa superioridad moral lleva al bando de la canciller a no reparar en medios para destruir al despreciable adversario carente de virtud alguna. Esa polarización a la que Merkel ha arrastrado a todo el espectro parlamentario alemán tendrá sus efectos a corto o medio plazo. El alcalde de Tubinga dice muchas verdades y eso hoy hace romper a uno siempre con el bando de la socialdemocracia transversal de Merkel.
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HORAS ESTELARES DE LA VILEZA

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Martes, 01.08.17

Hoy las universidades de ciencias sociales son con escasísimas excepciones meras escuelas de adoctrinamiento marxista

EL 3 de junio de 2008 y a iniciativa del escritor, disidente y presidente checo Vaclav Havel, una de las máximas referencias morales de Europa desde la II Guerra Mundial, se publicaba la «Declaración de Praga». Muchos no sabrán de ella porque a pesar de los colosos del pensamiento, la política y la moral que la suscribieron y apoyaron, se impusieron quienes querían impedir que cuajara como el vademecummoral de Europa y antídoto frente a renovados proyectos totalitarios y la mentira histórica. La declaración de Praga instaba a tratar al comunismo igual que a la otra ideología criminal, el nazismo. Pero en los círculos políticos, mediáticos y culturales de la Europa occidental muchos no querían asumir la muy clara equiparación asesina de ambas ideologías. Había razones. El nazismo había sido derrotado sin paliativos. Pero el comunismo había logrado, incluso tras la caída del muro, una eficaz metamorfosis para evitar la catástrofe histórica que muchos creyeron consumada. En el Tercer Mundo lo logró con su vertiente indigenista y antiimperialista del Foro de Sao Paulo. En el Primer Mundo había consumado su conquista de la hegemonía en el pensamiento de la socialdemocracia y la política del consenso democrático y controla discurso y pensamiento y persigue y reprime cualquier disenso. El marxismo, hundido como proyecto ideológico práctico por sus sangrientos y criminales fracasos en todo el mundo, había cambiado de formas de actuación, simbología y estrategia. Pero manda.  Aquellos intelectuales que, con Marcuse, se lo habían llevado antes de la guerra a «tunearlo» en universidades norteamericanas, para los años sesenta ya estaban en Europa de vuelta iniciando el asalto a las universidades. Aquella Escuela de Frankfurt se convirtió después con Habermas y los suyos en el bacilo marxista que infectó todo el discurso intelectual occidental y elaboró el nuevo discurso multicultural y antiplural, antioccidental que ha vaciado las resistencias del sistema de valores de la sociedad abierta. Hoy las universidades de ciencias sociales son con escasísimas excepciones meras escuelas de adoctrinamiento marxista. Basado en la agresividad reivindicativa de minorías, política de género, inmigración liquidadora de identidades europeas, destrucción de tradiciones y anclajes culturales y afectivos e imposición de su agenda. Se combate toda discrepancia con su arma letal de la corrección política y la más brutal intolerancia. Y todo asumido con ceguera suicida por las fuerzas políticas moderadas.

Los esfuerzos de probidad e integridad intelectuales de Havel y tantos heroicos resistentes a nazismo y comunismo son historia. Y la mediocridad socialdemócrata ha aceptado la supremacía del discurso neomarxista que combate con fiereza tanto la verdad histórica como todo intento de cuestionar su hegemonía. Quien lo haga es tachado de nazi o ultraderechista. Individuos, grupos o gobiernos que intentan buscar vías alternativas son aislados, difamados, acosados. Aquí en España lo tienen aun más fácil. La miserable Ley de Memoria Histórica de Zapatero, blindada por su sucesor Rajoy, es un crimen contra la verdad histórica y contra la integridad de la sociedad española. Los españoles son obligados a nutrirse de mentiras convenientes para las fuerzas totalitarias que perdieron la guerra y quieren revancha contra todo el que no se doblegue. Aun así, hay motivos para la esperanza para quienes creen en el hombre libre como imagen de Dios y en la fuerza del espíritu que tantas veces ha salvado a Occidente de esclavitudes como la que amenaza al final de este nuevo experimento con humanos. Miren a los ojos a sus seres queridos y sentirán que somos capaces de superar esta hora estelar del oprobio y la vileza. Como tantos anteriores.
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LA VERGONZOSA SENTENCIA CONTRA HERMANN TERTSCH

Por FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS

Estamos en manos de unos jueces que no aplican la ley sino que labran su futuro mediante sentencias.

Un juzgado de Zamora ha condenado a Hermann Tertsch por publicar datos ciertos, gravísimos y de indudable interés público, sobre la actividad criminal del abuelo de Pablo Iglesias, aspirante a la Presidencia del Gobierno, durante la guerra civil. Lo hace tras aterrizar allí, en lo que diríase un alzamiento de bienes jurídicamente protegibles como el de la libertad de expresión (artículo 20 de la Constitución), una denuncia del padre de Pablo Iglesias, ex-terrorista del FRAP, que siente mancillado su honor, o el de su padre o el de su hijo. Y la condena es a pagar 10.000 euros, a las costas del juicio por despeje a la zamorana de la denuncia –con el codo las mandaba lejos Ricardo Zamora- y, atención, a borrar el artículo de la hemeroteca de ABC. Me parece todo ello, sobre todo lo último, un alarde tan arbitrariamente liberticida, tan opuesto a la letra y al espíritu de la Constitución, que sólo la cobardía de un periodismo de corrala, palmeros y agradaores dejará de ver en ello una agresión brutal. Otra más que agradecer a la Dinastía Iglesias.
Los hechos de que escribe Hermann
Como la famosa Ley de Memoria Histórica busca, sobre todo, borrar los crímenes cometidos por el bando y las bandas del Frente Popular, nada es más urgente que recordar los hechos, como ayer, respaldando a Ramón Pérez Maura y al ABC, que recurrirá la sentencia, hacía en El Mundo Santiago González.
Hermann no inventó nada. Esto se publicó un año antes, citando a lagaceta.es, el 7-2-2015, en Villafranca hoy, de donde era el tristemente célebre papá del papá del que pretende convertir a España en Venezuela:
“El abuelo villafranqués de Pablo Iglesias fue juzgado por hacer sacas en el Madrid republicano”
Y extrae algunos fragmentos de la declaración judicial de una víctima del Terror Rojo:
En la declaración de María Ceballos Zuñiga y Solís, marquesa viuda de San Fernando, natural de la localidad de Villafranca de los Barros igual que Manuel Iglesias, el abuelo de Pablo Iglesias, estaba en la partida de milicianos que el 7 de noviembre de 1936 detuvo a su marido, Joaquín Dorado y Rodríguez de Campomanes, Marqués de San Fernando, y a su hermano, Pedro Ceballos. Ambos fueron entregados a la checa de milicias situada en la calle Serrano 43 y fusilados en la Pradera de San Isidro.
Junto al abuelo de Pablo Iglesias estaban, según refieren varias de las declaraciones de implicados y testigos, Ángel Medel Larrea, Manuel Carreiro “el Chaparro”, Jesús Yuste ‘el Cojo de los Molletes’, Antonio Delgado ‘el Hornachego’ y otros dos milicianos de los que solamente se conoce el apodo ‘el Vinagre’ y ‘el Ojo de Perdiz’.
Al día siguiente de la detención fueron varios los empleados y vecinos de la casa de la calle del Prado número 20 los que fueron a pedir explicaciones a Manuel Iglesias, al que conocían los marqueses por ser de la misma localidad. Los testigos son claros en su declaración y explican que el abuelo del líder de Podemos les dijo que no le molestaran más, que “lo habían fusilado en la Pradera del Santo”.
¿Niega estos hechos la sentencia zamorana? No, se acoge a una excusa técnica de Iglesias II: que Iglesias I, el chequista, fue condenado a 30 años por rebelión militar y no por los crímenes cometidos junto a su cuadrilla, denunciados y respaldados por testigos. ¿Y por qué no denunció Iglesias II a lagaceta.es ni a Villafranca hoy, sino, tiempo después, a Hermann Tertsch y al ABC? Pues porque no se trata de defender el honor, si honor tuviera el delito, sino para meter miedo a los críticos de Iglesias III.
El monstruo de Sorayenstein ya manda en los juzgados
Esta semana hemos asistido a un esperpento judicial que demuestra hasta qué punto el monstruo de Sorayenstein, o sea, los podemitas togados, se han convertido en un monstruo incontrolable, como el de Frankenstein. Rajoy fue obligado a declarar, de forma clarísimamente ilegítima, cuando esa misma sala admite que hasta los etarras declaren por videoconferencia.
Ilegítima fue la llamada, ilegal la colocación del testigo, que si no es togado no puede ocupar un lugar en el estrado, delictivas las declaraciones del testigo, que mintió por toda la barba, y delictuosa cuanto defectuosa la actuación de los abogados del PSOE, que facilitaron a Pedro y Pablo III el rasgado de vestiduras por los extremos a que ha llegado España. ¡Y tanto!
Pero lo peor de lo mucho malo que pasa en España es la corrupción generalizada de la Justicia. No sólo contra el PP, que lo merece por infame y traidor a sus promesas de independencia y pulcritud judicial, sino contra las libertades cívicas de todos los españoles, que estamos en manos de unos jueces que no aplican la ley sino que labran su futuro mediante sentencias.
Que un juez se atreva a decir, tras multarlo por un tecnicismo, que hay que borrar el artículo de un periodista que ha relatado unos hechos de enorme gravedad y que los Iglesias pretenden ocultar a la opinión pública, es el acabose de la Ley de venganza Histórica, es la Orden de Desmemoria para la nación española. Y sin ánimo de molestar a Su Señoría pero sí de defender el sagrado derecho cívico a saber la verdad y decirla, suscribo, de la cruz a la raya, el artículo de Santiago González y éste de Pérez Maura:
No callaremos
Malos tiempos para la libertad. Se derrumba la Venezuela de Pablo Iglesias y los suyos, mas ellos siguen empleando aquí los tribunales para actuar con un rigor inimaginable en los lugares en los que gobiernan aquellos a quienes han aleccionado las gentes de Podemos. El juzgado de Primera Instancia Nº 3 de Zamora ha condenado a mi colega y amigo Hermann Tertsch por la publicación en la Tercera de ABC el 17 de febrero de 2016 del artículo El abuelo de Pablo. Se le impone una indemnización de 12.000 euros al padre del secretario general de Podemos. La razón de ello es que en aquel artículo Tertsch afirmaba, recogiendo lo ya aparecido en otras publicaciones a las que nadie ha demandado, que Manuel Iglesias Ramírez, abuelo de Pablo Iglesias, fue condenado a muerte por la desaparición y el asesinato en noviembre de 1936 del marqués de San Fernando y su cuñado Pedro Ceballos, tras la saca perpetrada en su domicilio.
La sentencia no niega que Iglesias participara en esa saca con el Chaparro, el Hornachego, el Vinagre, el Ojo de Perdiz y el Cojo de los Molletes. Pero sí niega que él asesinara a las dos víctimas pues la investigación sobre la saca fue “archivada provisionalmente” e Iglesias fue condenado a muerte por rebelión militar. Pena, que como explicaba Tertsch en su artículo, le fue conmutada por 30 años de prisión de los que, ya se sabe lo de la dureza del franquismo, sólo cumplió cinco.
Ha sido ésta una causa verdaderamente extraña. Primero porque el padre del secretario general de Podemos presentó su demanda en los juzgados de Madrid, como es lógico por ser esta ciudad la sede de ABCy, sorprendentemente, el tribunal declaró su “incompetencia territorial” y lo despachó a Zamora, residencia del demandante al que no se le debía haber ocurrido acudir directamente al juzgado allí. Después, el día de la vista oral, el 19 de abril de 2017, se decidió celebrar la vista a puerta cerrada. La sentencia no aclara si el motivo de expulsar al público –sin que hubiera habido ningún incidente- fue por proteger el supuestamente ya mellado honor de la familia Iglesias o porque la libertad de información no es un bien protegible cuando se juzga a periodistas.
Al fin la sentencia conocida ahora condena a Tertsch a pagar la indemnización referida y los costes del proceso y “a retirar a su costa de la web y del caché el artículo referido”. No entraré en lo del caché, porque en el diccionario de la Real Academia Española no hay más que dos acepciones de “caché”: la cotización de un artista y la distinción o elegancia de una persona. Y como el pobre Tertsch tenga que hacerse cargo de la distinción y elegancia de la familia Iglesias le aconsejo que opte por pedir conmutar la pena por una de cárcel.
En cuanto a lo de retirar el artículo de la web, aquí ya hemos llegado a la censura más absoluta, una que supera lo que vemos en Venezuela. ABCes un diario publicado en papel. Los diarios en papel tienen una hemeroteca que sólo se censura en regímenes como el de la fenecida Unión Soviética. Esa hemeroteca de ABC, todas las páginas publicadas desde el 1 de enero de 1903, pueden ser vistas por cualquiera enhttp://hemeroteca.abc.es. Ahora el juzgado de Zamora pretende eliminar de la hemeroteca digital el artículo de Tertsch. Y supongo que después irá a la Biblioteca Nacional y también censurará allí nuestras páginas cortando esa Tercera con una cuchilla. Ni Chávez se atrevería a tanto. Llegaremos a volver a publicar portadas con el titular “Este número está visado por la censura” como la aparecida el 16 de octubre de 1935.
Ellos lo tienen claro. No pararán hasta que nos callen. Pero no callaremos.

Hágase a la idea, Señoría. Y avergüéncese el justiciable Rajoy del monstruo que ha creado y que infama la política española. Es su criatura.
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LAS GUERRAS CIVILES

Por GABRIEL ALBIAC
ABC  Lunes, 31.07.17

Una tierra cuya cúpula militar es guardia pretoriana hoy del narcotráfico. Y cuya Guardia Nacional nuclea la inteligencia cubana

ASESORA Podemos el golpe de Estado de Maduro en Venezuela? Tengo mis dudas. Las eminencias populistas andan demasiado ocupadas en reivindicar el honor de sus abuelos contra el relato de Hermann Tertsch: reinventarse la ideologizada matanza vecinal a la cual damos solemne nombre de guerra civil, parece acunar sus dulces sueños épicos. La historia real no les concierne.
Haber tenido un padre militar de carrera y fiel a la República me salvó de ese tipo de infantilismos bobos. Supe la guerra de primera mano, por voz de uno de quienes la perdieron, fueron condenados a muerte y salvaron la vida de insólito milagro. Ni guerra legendaria ni romántica. Desalmada sólo: los militares de verdad, fuera cual fuera el bando en el que combatieron, describen esos tres años como los del salvajismo. No hubo brutalidad que no fuera hecha. En un lado como en el otro. Revestirlo de leyenda dorada, es peor que inmoral. Es ignorante.
Puede que esa leyenda esté llevando a Podemos a ansiar una repetición latinoamericana de la amada carnicería. Si es así, resulta probable que hayan encarrilado bien al no muy neuronal Maduro. Ni siquiera la nulidad universal de Zapatero parece dispuesta a seguir a su asesorado caraqueño en tal enormidad.
¿En qué consiste la operación política del presidente venezolano? En resolver una estancada coyuntura de doble poder. Maduro es presidente electo. Frente a él, el igualmente electo Parlamento se opone a su apuesta de transformar Venezuela en una narco-Cuba. El resultado es un bloqueo del Estado, que Maduro ha buscado quebrar despojando al Legislativo de funciones. El Señor Presidente pasa ahora a la siguiente fase: si los representantes del pueblo no se pliegan a tus dictados, cambia de representantes. O, mejor, cambia de pueblo.
Si aún le quedan asesores que hayan leído dos libros –pero parece que ésos andan muy ocupados en linchar a Tertsch aquí en Madrid–, a Maduro le pueden haber soplado el ejemplo de la Commune (o sea, la Municipalidad) de París entre agosto de 1792 y el golpe de Thermidor, dos años luego. En el Diccionario crítico de la revolución francesa de Furet y Ozouf, Patrice Gueniffey caracteriza bien la fuerza de aquella municipalidad convertida en poder alternativo al de la Convención Nacional. «Llevada al poder por las armas, la Comuna supo explotar ese capital de terror», consumado en las ejecuciones masivas de presos en septiembre. Dos años de doble poder descompusieron todo. Y asentaron las condiciones para el golpe que, en 1794, enterraría el primer ciclo de la revolución. Napoleón velaba armas. Y soñaba Imperio.

Nadie en Venezuela se engaña. Se avecina el homicida juego de los golpes militares. Y el riesgo de una guerra dibuja su maldición ineluctable. En una tierra cuya cúpula militar es falange pretoriana hoy del narcotráfico. Y cuya Guardia Nacional nuclea la inteligencia cubana. Puede que el petróleo haya sido la paradójica maldición de Venezuela. Los nuevos amos cambiaron de mercancía: dudosa ganancia.
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SOBRE LO VERAZ Y LO INEXACTO

Por IGNACIO CAMACHO
ABC  Lunes, 31.07.17

La diferencia entre inexactitud y falsedad es clave en la protección jurídica de la libertad de expresión

LO único que parece, digo parece, claro del veredicto que ha condenado al querido Hermann Tertsch es que el abuelo de Pablo Iglesias participó durante la Guerra Civil en una saca. No fue sentenciado por ello sino por rebelión militar (contra Franco, se entiende), pero sorprende que la diferencia entre imprecisión y falsedad, tan relevante en la protección jurídica de la libertad de expresión, le haya pasado por alto a la jueza zamorana. La sorpresa y la confusión se extienden a la propia jurisdicción –Zamora y no Madrid, donde se publica este diario–, a la celebración del juicio a puerta cerrada –cuando una simple testifical del presidente del Gobierno se ha televisado a toda España–y a la extraña orden de borrar el artículo de la hemeroteca digital, una decisión de índole orwelliana. Naturalmente cabe recurso y lo habrá hasta la última instancia pero no deja de resultar inquietante que la historia esencial, que la magistrada considera lesiva para el honor de la familia demandante, no quede satisfactoriamente refutada.
El pleito demuestra que eso de la memoria histórica puede tener para todos un lado ingrato. Nadie es responsable, faltaría más, de lo que hicieran sus padres, abuelos o antepasados. Pero la Historia es como es, no como nos gustaría que hubiese sido, y si la saca criminal existió y Manuel Iglesias tuvo alguna parte en ella, el relato de Herman es sustancialmente veraz aunque sea parcialmente inexacto. Este matiz es clave en la doctrina constitucional que interpreta el Artículo 19, por más que la Carta Magna vigente no le guste a don Pablo. Y debería conocerla cualquier juez obligado a pronunciarse sobre esta clase de casos.
Por fortuna los linchamientos contemporáneos se producen –por ahora– en Twitter y a eso el colega Tertsch por desgracia está acostumbrado. Lo que sería deseable es que la justicia hilase con aguja fina para contribuir a que en tiempos de debate tan turbulento el periodismo crítico sea un oficio algo menos vapuleado.

CODA. Lamento decepcionar a David Gistau, cuya amistosa generosidad había delegado en un servidor las opiniones sobre la cuestión catalana. Después de doce años ininterrumpidos detrás del mostrador creo que los lectores que todavía me quedan, como diría De Prada, se merecen que durante quince días deje de darles la tabarra. Esto del descanso estival se ha convertido en una especie de ordinariez desde que Cristina Cifuentes, con su lucecita perenne, lo haya declarado propio de gente holgazana. Pero si hasta Rajoy se lo toma, con la zapatiesta que los soberanistas tienen montada, un humilde escribidor de periódicos bien puede dejar la secesión en manos de los opinadores de guardia. Por lo demás, y dado que si algo no escasea entre los columnistas de ABC es el talento, no es poco el riesgo de que nadie eche al firmante de menos. Pero también es conveniente darle vacaciones al ego.
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