EL LIBERAL RUTTE PARTE FAVORITO TRAS ADOPTAR EL LENGUAJE DE LOS POPULISTAS

Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a La Haya
ABC  Miércoles, 15.03.17

Elecciones hoy en Holanda

Antieuropeísmo Holanda se ha convertido en una de las sociedades más críticas con la UE

Cordón «sanitario» Todos los principales partidos aseguran que no pactarán con Wilders

Aunque ha bajado en los sondeos, el ultra Geert Wilders ha conseguido marcar la agenda y el debate de la campaña

Los holandeses acuden hoy a unas elecciones generales en un clima político de extraordinaria agitación interior y exterior, con un igualado pulso entre el primer ministro, Mark Rutte, y el antieuropeísta y derechista Geert Wilders y bajo la angustiada mirada de unos vecinos temerosos del auge de los partidos que cuestionan la inmigración y el futuro de la UE. El grave conflicto que ha estallado entre La Haya y Ankara ha hecho más visible el problema que ha marcado toda la campaña: la inmigración musulmana y la profunda insatisfacción en la sociedad holandesa por los efectos sociales y culturales de la misma.
Holanda, uno de los países pioneros y modélicos en la tolerancia, con una generosísima red asistencial universal para todo inmigrante y la propia multiculturalidad, es hoy pionero en la reacción opuesta que exige una profunda revisión de todo el sistema que lideró. En la calle, hasta los más fieros adversarios de Wilders piden cambios. Y muchos dicen que solo le votarán para dar una lección a los demás.
El líder derechista y antieuropeísta ha encabezado por ello los sondeos en las pasadas semanas y llegó a tener una considerable ventaja sobre Rutte. Sin embargo, este ha sabido remontar y ponerse por delante. Hasta cierto punto porque ha adoptado parte de los objetivos y el lenguaje del propio Wilders. Y salvo en el caso de los Verdes y el izquierdismo, es un hecho que Wilders ha marcado la agenda y el mensaje en la política holandesa como nadie. De lo que paradójicamente podría beneficiarse ahora Rutte por su presencia masiva en los medios en los momentos de crisis intensa de los pasados días. En los que ha mostrado una posición de firmeza incondicional frente a la actitud de Erdogan que, en eso hay unidad nacional plena, los holandeses consideran provocadora e intolerable.

Críticos con la UE
Pese a ello nadie puede descartar que Geert Wilders gane estas elecciones. Porque nadie sabe cómo van a reaccionar los holandeses a lo sucedido estos días, pero sobre todo al hartazgo profundo hacia el sistema, hacia los partidos tradicionales y hacia la UE. Lo que ha hecho de la muy tolerante y antaño manejable Holanda uno de los huesos duros y de las sociedades más críticas hacia la UE.
Los asesinatos de Pym Fortuyn y de Theo Van Gogh han hecho de esta sociedad una de las más consecuentes de las amenazas de intolerancia importada. Mucho más frescas están las imágenes de las manifestaciones de pasados días de inmigrantes turcos en defensa de un ministro que llamaba nazi a Holanda. En caso de que Wilders ganara se escenificaría lo que sucede en el debate político en toda Europa. Y que políticamente se plasmará con mucha probabilidad en las presidenciales francesas. Bruselas, los gobiernos y los partidos tradicionales parten de que una «unidad de todos los franceses anti Le Pen» evitarán que en la segunda ronda el 7 de mayo gane la candidata del Frente Nacional.
En Holanda no hay dos vueltas. Luego el frente contra Wilders es previo. Todos los demás partidos han anunciado que no pactarán jamás con Wilders. Este asegura que si gana logrará romper ese cordón sanitario. Pero no parece probable. Luego Wilders quedaría marginado mientras los partidos tradicionales buscan una solución cuyo principal objetivo es mantener fuera del poder a un partido que podría ser el más votado.
El ministro de Finanzas, Jeroem Dijsselbloem, dice que hasta que haya otra coalición, siempre sin Wilders, seguirá el actual gobierno en gestión «aunque todo ello tarde otros cuatro años». El último sondeo da una ventaja de dos escaños a Rutte, del Partido Popular de la Libertad en Democracia (VVD) sobre Wilders y su Partido de la Libertad (PVV) que habría caído tres y empata con una Democracia Cristiana del CDA recuperada de su hundimiento a causa del trasvase de votos al partido de Rutte.
Les sigue el partido verde de izquierdas, Groenlinks, con su joven líder Jesse Klaver, que logra disparar su presencia de 4 a 20 escaños. En el éxito de Groenlinks coinciden todas las encuestas incluidas las que siguen dando un empate de Rutte y Wilders a la cabeza. Después se situaría D66 de Alexander Pechtold y la socialdemocracia venida a mucho menos del PdVA.
La sopa de letras holandesa es caótica y exige inmensa paciencia para la formación de mayorías. El sistema proporcional hace inevitable ese enorme fraccionamiento del parlamento. Se prevé que no sean menos de doce los partidos que entran al reparto de 150 escaños. Para una mayoría estable harán falta al menos cuatro o cinco partidos.

Partidos minoritarios
Hay dos partidos religiosos defensores de la Biblia, un partido animalista, otro de mayores de 50 y un partido, Denk, que defiende a todo ciudadano que no sea blanco, porque los inmigrantes siempre tienen razón. Hasta en el peor abuso porque estarían vengándose de lo sufrido bajo el colonialismo. En fin, desde lo serio a lo trágico pasando por lo ridículo, la oferta política en Holanda parece la de los diferentes tipos de hachís y marihuana en los coffee-shops con sus propiedades: duras y blandas, graciosas o filosófico-reflexivas. La Europa oficial espera que el resultado no sea como temía hace unas semanas, una droga muy dura para el continente.

Más de 30 partidos
Horario Hay 12,6 millones de votantes, que pueden acudir a los colegios electorales hoy desde las 7.30 horas (GMT+1) hasta las 21 horas.
Partidos Concurren más de 30 partidos. Según los expertos, unos 14 pueden obtener representación parlamentaria.
Sistema electoral Es un sistema proporcional de distrito único. En el Parlamento hay 150 escaños de los que nunca un partido ha conseguido la mayoría.

Resultados de los sondeos
(Estimación del número de escaños)
Mark Rutte
Actual primer ministro, ha sabido mantenerse desde 2010. Rutte hizo historia al ser el primer jefe de Gobierno liberal desde la fundación del VVD en 1948

Sybrand Van Haersma
El democristiano es una de las sorpresas. Ha sabido aprovechar la ola de nacionalismo desde la moderación

Geert Wilders
El populista y gran rival de Rutte ha marcado el tono de la campaña

Jesse Klaver
El ecologista ha ido creciendo en las encuestas. Podría ser una de las grandes sorpresas de las elecciones y convertirse en una fuerza importante para formar Gobierno

Alexander Pechtold
El político socioliberal fue encargado de reformar el partido después de los resultados desastrosos de las elecciones de 2002

Emile Roemer SP (Izquierda) (15)

Socialista radical y euroescéptico, intentó erigirse en la voz del cambio que pedía la ciudadanía

Lodewijk Asscher SPvdA (Socialdemócratas)(9)

El laborista y líder del actual partido de coalición de Gobierno, se enfrenta al batacazo que vaticinan todas las encuestas
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TODOS EN LA INOPIA

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Martes, 14.03.17

Los uniformes militares retornarán al paisaje a poco instinto de supervivencia que tenga nuestra sociedad

HACE unos días dos individuos pegaron una paliza a un comandante del Ejército español en Palma de Mallorca. ¿El motivo? Ser del Ejército español. Fue a plena luz del día en pleno centro. Días después fueron detenidos. Esperemos que les condenen a algo más que un fin de semana de inhabilitación y sin chuches. Que es lo que les correspondería si se aplicaran los aparentes baremos de la sentencia contra Artur Mas por lo que de hecho es un golpe de Estado. Porque en algo sí tiene razón Mas: la ley no es igual para todos. Unos pagaron en España por un golpe de Estado con veinte años de prisión. Ahora otros, por lo mismo, pasan dos cómodos años celebrados como perseguidos por una sentencia sin otro efecto que ese rentable victimismo. Todos los golpistas del separatismo en la Generalidad dicen todos los días, por todos los cauces a su alcance que son muchos, que su «prusés» es un golpe de Estado que va a destruir a España como Nación y Estado, dinamitar la Constitución por mil partes y crear una Cataluña independiente. Y los demás, ni caso. ¿Que hay que castigarle un poco? Dos años de inhabilitación. Lo que se penará por arrancar una planta protegida. Menos que por una patada a un burro se paga por patadas sin pausa a las vidas, a los derechos y los intereses de millones de españoles maltratados por la inquina nacionalista. Cuatro años gastando obscenamente el dinero del erario en destruir España y resulta que no hay malversación. Cuatro años presumiendo de sus preparativos, legales e ilegales para el golpe de mano de forzar hechos consumados irreversibles para la nueva República Catalana. Cuatro años dando órdenes contra España con amenazas y recompensas. Premiando deslealtades para la traición suprema. Pues tampoco hay prevaricación, dicen. Estamos en la inopia.

Igual que, hagan lo que hagan, apenas se condena a los golpistas, no ha habido forma de que las instituciones de Palma y la región balear condenaran la agresión al militar, que por supuesto se produjo al grito de «fascista». Solitaria ha sido la condena de la delegación del Gobierno. Desde hace tiempo agrede a los militares lo peor de la sociedad española, desde Ada Colau, las huestes comunistas de Podemos, a toda la subcultura del separatismo y el mantra antiespañol. Ya saben que en España nos borraron los uniformes militares de la imagen cotidiana hace décadas. Dijeron que era para no presentar blanco fácil a ETA. Hubo quien dijo que ya entonces era mentira. Hoy lo sería en todo caso. Los uniformes militares retornarán al paisaje a poco instinto de supervivencia que tenga nuestra sociedad. Como lo hará el refuerzo de toda la simbología del Estado. En otros países será un refuerzo de la práctica común. En España supondrá un cambio de paradigma y el fin de una anomalía. No es cuestión de estética sino de seguridad. A la larga, de supervivencia. En España, donde nadie se entera de un golpe de Estado aunque los autores lo expliquen a diario, tampoco hay conciencia aun de la que se avecina en toda Europa. La crisis de la sociedad occidental ya está cambiando los postulados y hábitos del pasado medio siglo, algunos ya auténticos obstáculos para la convivencia racional y para la autodefensa de la sociedad abierta. ¿Cómo de abierta será la sociedad en unas décadas a la vista de movimientos migratorios masivos y nuevas amenazas y conflictos? Nadie lo sabe aun. Pero los cambios están en marcha. Incluso en esta España en la inopia que solo parece recocerse en necias salsas propias. Y a muchos, golpistas o agresores entre ellos, no gustarán nada.
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LA CRISIS CON TURQUÍA IMPULSA EL VOTO ANTIINMIGRACIÓN

Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Amsterdam
ABC  Martes, 14.03.17

El país se encamina hacia una larga etapa de negociaciones tras los comicios

Mañana votan los holandeses un nuevo Parlamento. Lo harán en plena conmoción por el conflicto con Turquía, que adquirió unos niveles de acritud inaudita. Con Holanda, uno de los países tradicionalmente más tolerantes de Europa, tachada de «nazi» y «fascista» por un presidente turco que amenazó con usar a los 400.000 inmigrantes turcos en aquel país como su ejército. Y por los incidentes con los manifestantes turcos del sábado por la noche en Rotterdam, que han impresionado profundamente a la opinión pública.
         
El candidato ultraderechista Geert Wilders (izq), junto al liberal Mark Rutte

Ayer los holandeses pudieron comprobar que salían en su defensa y en defensa de su Gobierno y su primer ministro, Mark Rutte, tanto la Unión Europea como diversos miembros de la misma. Angela Merkel, que había intentado una aproximación menos clara a las provocaciones del presidente turco que Rutte, tachó de «disparatadas» las acusaciones de Erdogan contra Holanda. También la OTAN pidió ayer una urgente limitación de daños y reducción de la tensión entre sus dos miembros en conflicto. Las imágenes de la Policía holandesa con perros batiéndose con una inmensa masa de hombres morenos con banderas turcas están todo el día en las pantallas de las diversas cadenas de televisión. Y quedarán firmes en la memoria de los holandeses, mucho más allá de esta campaña electoral. Asociadas a las palabras amenazadoras de Erdogan, que calificaba a los 400.000 inmigrantes turcos como tropas suyas, tienden a generar enorme inseguridad.
El Gobierno turco acusó a Holanda de uso excesivo de la fuerza y pidió sanciones por ello. Además de insistir en las disculpas que exige de Holanda. El primer ministro holandés ha dejado sin embargo claro que no piensa en ninguna disculpa y que es Ankara quien debe disculparse por «unos insultos intolerables» de Erdogan al tachar a Holanda de «guarida nazi». «Nosotros exigimos una disculpa por estos intolerables comentarios contra un país bombardeado por los nazis y víctima del nazismo», afirmó el primer ministro, Mark Rutte.
Pero nadie se atreve a vaticinar cómo afectarán al resultado estos graves hechos. De momento todo lo que se sabe sobre los resultados que mañana se conocerán a última hora de la tarde es que Holanda volverá a contar con un Parlamento muy fraccionado. Como siempre. Por una ley electoral que permite lograr representación hasta al más diminuto. Y se sabe por ello que será muy difícil hacer un gobierno porque puede que hagan falta hasta cuatro o cinco partidos para una mayoría. Puede, dicen aquí, que esto sea más largo que lo de España el pasado año.
Pero de momento, todas las miradas están puestas en el hombre al que todos los demás partidos y líderes quieren negar el derecho a gobernar por muchos escaños que logre. Ese es Geert Wilders, el líder del Partido de la Libertad ( PVV), un conservador de 53 años que abandonó el VVD, el partido del hoy primer ministro Rutte, para hacer fortuna política con la creciente masa de holandeses insatisfechos con la política de la Unión Europea y con los crecientes problemas con la inmigración y especialmente con la musulmana.
Wilders, que aboga por el cierre de fronteras a la inmigración musulmana y de mezquitas en el propio país, lideró durante meses las encuestas y había caído hace dos semanas por detrás del partido conservador de Rutte. Por lógica, puede ser Wilders el gran beneficiado de la inaudita escalada de tensión y ataques del presidente turco contra Holanda.
Las masas que ondean banderas turcas y jalean a un presidente que llama nazi al país que es generosamente anfitrión de 400.000 turcos con todos los derechos, subvenciones y apoyos no han fomentado las simpatías hacia la inmigración musulmana, que es el caballo de batalla principal, muchas veces único, de Wilders.
El abuso de la tolerancia

Holanda vota en la primera de una serie de elecciones decisivas –Francia, Alemania, quizás Italia– para la suerte de la Unión Europea. Después del Brexit y la elección de Donald Trump nada se teme en Bruselas tanto como una victoria del populista de derechas Geert Wilders. Holanda fue país ejemplar de la multiculturalidad, de la inmigración sin cortapisas y la tolerancia cultural y social. Hoy todo ello es para muchos un inmenso error. El hastío ante el abuso y la crisis, la inseguridad y la reacción hostil a la inmigración musulmana hacen de Holanda la vanguardia de un movimiento de revisión de todo aquello que abanderó.
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EL «PREMIER» HOLANDÉS SE MANTIENE FIRME FRENTE A LAS AMENAZAS DE TURQUÍA

Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Amsterdam
ABC  Lunes, 13.03.17

Crisis diplomática entre La Haya y Ankara

Mark Rutte tiende la mano a Erdogan, pero sabe que no puede ceder si no quiere perder frente a los populistas de Wilders en las próximas elecciones

El Gobierno holandés mostró ayer voluntad de frenar la escalada del enfrentamiento con el régimen turco de Recep Tayyip Erdogan que, durante el sábado por la noche, llegó a una situación alarmante. Pero el primer ministro, Mark Rutte, ha advertido de que Holanda no cederá ante las amenazas de Ankara. «Somos una nación orgullosa y no podemos trabajar con nadie en estas condiciones de amenazas y chantajes». Rutte respondía así a otra andanada de descalificaciones, amenazas e insultos de ministros turcos –y del propio Erdogan– que advirtieron de que «Holanda aún pagará muy cara» su actitud.
Los líderes turcos exigieron sanciones internacionales contra Holanda a la que volvieron a tachar de «guarida del nazismo» en la que el gobierno, dijo, estaría secuestrado por la extrema derecha de Geert Wilders. Es evidente que Erdogan intenta agudizar el conflicto en varios países europeos para lograr mayor apoyo entre los emigrantes turcos a su nueva Constitución que le otorgará poderes prácticamente ilimitados y dictatoriales.

Hartazgo
A dos días de las elecciones que se celebran en Holanda este miércoles, es evidente que cualquier gesto que se pudiera interpretar por parte de la población como cesión tendría un grave coste electoral para Rutte, que es el único contendiente que puede disputarle al derechista Wilders el puesto de líder del partido más votado. Rutte ya ha demostrado en los pasados meses posiciones de firmeza, e incluso hartazgo hacia sectores turcos que destacan por sus pretensiones insaciables.
No sería la primera vez que también él demuestra, como el propio Wilders y un creciente número de holandeses, que los límites de la tolerancia han sido ya superados en varias ocasiones. El cambio cualitativo está sin duda en que Rutte teme más los efectos electorales que pudiera tener una posición apaciguadora con Turquía entre su electorado que las amenazas del presidente turco. En Alemania, Angela Merkel ha tenido una postura mucho más apaciguadora ante las provocaciones de Erdogan. Tanto, que ha recibido serias críticas, por más que según sondeos encargados por medios cercanos, la mayoría de los alemanes prefiere evitar la colisión frontal con Erdogan.
En Alemania son muchos los políticos que exigen no solo mayor contundencia de la canciller hacia Erdogan, sino pasos concretos como la retirada de los soldados germanos de la base de la OTAN en Incirlik (Turquía). Ayer, el ministro de Finanzas de Berlín, Wolfgang Schäuble, manifestaba que es imposible avanzar en nada relacionado con ayudas financieras a Turquía mientras Erdogan prosiga esta escalada y mantenga preso al corresponsal alemán del diario «Die Welt», que lleva casi un mes en prisión con una disparatada acusación de «militancia terrorista».

Solidaridad danesa
Dinamarca se unió ayer al frente de solidaridad con Holanda, y anunció la suspensión del viaje a Copenhague del primer ministro turco. Según el jefe del Gobierno danés, Lars Rasmussen, aunque Dinamarca quiere cooperar con Turquía, esto no es posible en estos momentos por su actitud y sus ataques a Holanda. Austria y Suiza habían adoptado posturas muy similares a la de Holanda en relación con los mítines oficialistas turcos. Y aunque ayer no hubo reacción al respecto, parece que en diversos sectores holandeses se vio con desagrado que Francia permitiera al ministro de Exteriores turco dar un mitin en la ciudad de Metz y tener una nueva tribuna para arremeter con sus insultos a Holanda.
Rutte declaró que quiere rebajar lo antes posible el tono y la crudeza del conflicto. Pero advirtió de que si Turquía insiste en la escalada, su gobierno respondería sin dejarse intimidar. Los disturbios del sábado en Róterdam fueron calificados por el jefe de gobierno de «pesadilla». Los organizadores turcos del mitin no autorizado al que pretendía acudir la ministra turca Fatma Betul Sayan habían engañado al alcalde de la ciudad, Ahmed Aboutaleb, musulmán de origen marroquí. Este había acudido en la confianza, aseguró, de que desde el consulado turco no se había convocado a los manifestantes. Sin embargo, sí se había hecho. Entonces se produjeron los enfrentamientos entre la Policía y turcos llegados en apoyo del mitin.

Reforma antidemocrática
Todos los países europeos con comunidades turcas importantes ya habían hecho saber que no serían bienvenidos los mítines de representantes de Erdogan en favor de una reforma constitucional antidemocrática y de la reinstauración de la pena de muerte.
Las elecciones holandesas van a estar bajo el signo del enfrentamiento con Turquía, en un conflicto que emerge de la presencia masiva del islam en este país. Unos comicios que vienen tras el Brexit y la llegada de Trump a la Casa Blanca, y que serán un test de la capacidad de aguante de los partidos tradicionales antes de las elecciones en Francia, Alemania y posiblemente en Italia.

Otros incidentes

En Alemania tuvieron lugar los primeros enfrentamientos entre diplomáticos turcos y el gobierno de Angela Merkel, al que Turquía acusó de nazi por suspender algunos mitines. «Solo nos arrodillamos ante Alá», aseguraron.

En Austria han sido cancelados cuatro actos en total. El ministro de Exteriores Mevlüt Cavusoglu tenía previsto participar al menos en uno, pero ante la prohibición para celebrarlo el diplomático turco suspendió su visita al país.

Dinamarca, un día después de la crisis abierta entre Holanda y Turquía, decidió ayer aplazar la visita del primer ministro turco, Binali Yildirim, que iba a participar en un acto por el referéndum.

En Suiza el ministro de Exteriores turco tenía previstos dos actos. El del jueves pasado fue cancelado, y el que tenía previsto ayer en Zurich fue finalmente aplazado, anuncio que se hizo el sábado.

Francia se ofreció ayer como mediadora entre Holanda y Turquía. El ministro de Exteriores francés pidió a Ankara que se abstuviera de hacer «comentarios excesivos» que agravaran la situación.
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HACIA LA COLISIÓN FRONTAL

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Domingo, 12.03.17

Un gesto de debilidad con Erdogan de Rutte podría facilitar la victoria de Wilders en Holanda

No solo la Alemania de Angela Merkel es un régimen nazi y fascista, según Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, que nominalmente al menos sigue siendo un aliado de Berlín en la OTAN. También Holanda es desde ayer un estado nazi gobernado por fascistas para un Erdogan lanzado a una escalada de agresiones verbales que no augura nada bueno. La diatriba contra Holanda llegó después de que el Gobierno holandés prohibiera el aterrizaje a un avión del ministro de Exteriores turco que acudía a un mitin en Róterdam.
La crisis entre la Turquía de Erdogan y la UE se gesta desde hace tiempo, pese a lo mucho que se necesitan mutuamente. Pero nadie podía aventurar semejante agravamiento que hace temer una colisión con consecuencias catastróficas. Se habla de suspensión de ciertos pagos a Ankara y desde allí se amenaza con romper el acuerdo que impide el flujo de emigrantes de Oriente Medio hacia Europa. El desastre podría ser muy serio. Y una nueva oleada de inmigrantes podría borrar del mapa político a los gobernantes actuales.
Tras el sospechoso golpe fracasado está claro que Erdogan pretende instaurar una dictadura personal. Los principales pasos los ha dado. Ahora va a adecuar la Constitución a la nueva realidad con mecanismos de coacción como la pena de muerte. Para ratificar el proceso ha iniciado una campaña también en países democráticos. Cuyos gobiernos no pueden aceptar mítines públicos de fuerzas extranjeras en favor de la dictadura sin perder toda dignidad. Y sin favorecer a partidos que exigen un trato más firme contra la inmigración musulmana.

Berlín aún intentaba hace días buscar una solución para no enfadar a Erdogan. Pero Holanda celebra unas elecciones el miércoles que puede ganar Geert Wilders. Un gesto de debilidad del primer ministro Rutte podría facilitarle la victoria. Y suponer la primera temida victoria derechista en el oeste de Europa. Cristaliza la amenaza de grandes comunidades inmigrantes como quinta columna de intereses contrarios al anfitrión. Y son varios los países bajo esa amenaza, España incluida.
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NO ES LA VELOCIDAD, ES LA DIRECCIÓN

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Sábado, 11.03.17

Puede ser efímera la satisfacción de los grandes por sus advertencias ejemplarizantes a Polonia

La Cumbre de Bruselas ha acabado mal por mucha celebración autosatisfecha que se escuche de los países grandes de los ya 27. No ha solventado ningún problema de la UE en la peor crisis de su historia cuando se prepara a celebrar el 60 aniversario de su nacimiento con los Tratados de Roma. Quizás haya añadido alguno. Porque queda demostrado lo que la Comisión y los poderosos se empeñan en negar: que la UE está en una crisis de legitimidad democrática. Que la incapacita para articular la voluntad de las naciones e impone una política socialdemócrata de consenso aún gobernante en los países más grandes, pero cada vez más cuestionada desde otros países y desde sus propias oposiciones internas. Por eso puede ser efímera esa satisfacción de los grandes y la Comisión por sus advertencias ejemplarizantes a Polonia. Le han hecho pagar su notable falta de inteligencia política, quizás menos atribuible a su primera ministra Beata Szydlo que a su gran jefe, Jaroslaw Kaczsynski.

Polonia ha sido aislada y derrotada en su esfuerzo por impedir que siga de presidente del Consejo un Donald Tusk que es hombre eficaz de Bruselas, pero un activo enemigo del gobierno de su país. Varsovia se obcecó, no hizo caso a sus socios de Visegrado y sirvió en bandeja una victoria al núcleo duro. Pretender que esto acerca una solución sostenible es absurdo. No ya solo porque varias citas electorales pueden dinamitar esa unidad entre los grandes. Sino porque no tiene sentido hablar de varias velocidades cuando se trata de diferentes direcciones. Las velocidades ya son distintas en el euro, en Schengen y mucho más. Pero si se amenaza a países con quitarles unos fondos que les corresponden por derecho para imponerles sumisión política contra la voluntad de sus pueblos, no serán solo los del grupo de Visegrado los que se sientan amenazados. De ahí se está a un paso de la disgregación en grupos. Si esto sucede ni España ni Italia pueden soñar con estar en el grupo de Alemania.
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LA AMENAZA LÓGICA

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Viernes, 10.03.17

Si el Estado de Derecho se desmorona es menos por la calidad de agresores que de defensores

MUCHOS en esta profesión quedaron sorprendidos cuando la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) emitió su comunicado denunciado presiones y amenazas de Podemos a periodistas. Porque saben que desde hace décadas, y sin importar quién la presida, la Asociación ha ejercido como un grupo de presión izquierdista. Sorprendió por tanto por su decisión y por su valor al denunciar a la organización comunista. Todos los implicados saben que hacer frente a este tipo de organizaciones tiene un precio y un riesgo. Lo que no podía sorprender es que Podemos amenace, coaccione o intimide a periodistas. La amenaza es lógica en quien cree en fuerza y miedo para imponerse.
Pablo Iglesias nunca ocultó su intención de controlar los medios como principal instrumento para la soñada toma del poder. Durante estos años no los ha controlado, pero los ha disfrutado casi como si así fuera. Se debe en parte a las simpatías que Podemos despierta en una masa de periodistas jóvenes adoctrinados en el izquierdismo. La complicidad del periodismo con Podemos y la obsequiosidad hacia sus líderes han ofrecido imágenes grotescas. Pero lo que hizo de Podemos el partido mediático total y explica su éxito electoral ha sido la acción del Gobierno del PP por voluntad de dividir a la izquierda y de tener un instrumento para asustar al electorado. Nada más práctico para un partido que ha renunciado a todo contenido de su programa de hace cinco años y no tiene otro objetivo que la subsistencia, que tener enfrente a un partido totalitario como amenaza permanente y advertencia a todo votante dubitativo. Los cálculos salieron bien a Rajoy y a la campeona de su política mediática, la vicepresidenta. De momento, al menos. Aunque nadie debe olvidar que se asumieron unos riesgos temerarios. Y que solo la estulticia de Sánchez y la soberbia e impericia de Iglesias evitaron a España un gobierno catastrófico de un Frente Popular.
Se jugó con fuego. Ese riesgo existió por una anomalía absolutamente inaudita en un país occidental: que el duopolio televisivo, creado irregular cuando no ilegalmente por este Gobierno, mantenga dos cadenas dedicadas a la promoción de Podemos, a la propaganda de extrema izquierda y a la agresión a la Constitución, a las instituciones y a aquellos que las defienden. De ellas ha partido la descalificación y deslegitimación sistemática de todas las posiciones políticas que no cumplieran uno de los dos requisitos oficialistas, el izquierdismo que asuste o la lealtad al Gobierno para explicar con benevolencia todo lo que haga y lo que pase. Tiene razón Podemos cuando dice que este Gobierno también presiona y manipula a periodistas. Y de forma masiva y obscena. Lo que no dice Podemos es que lo hace para beneficiarle. La pretendida superioridad moral de la izquierda ha logrado así acabar con la presunción de inocencia, con la igualdad ante la ley, con el derecho a réplica y con la defensa de los puntos principales del antiguo programa del partido que sigue en el Gobierno pero está a otra cosa. Se desmantelan piezas esenciales del Estado de Derecho.

Claro que Podemos amenaza a los periodistas. Hasta a los suyos, que son los que han denunciado, por luchas internas. Por lógica. Pero los más amenazados y agredidos por ellos, aquellos a los que si pudiera Podemos encarcelaría al estilo venezolano o cubano, esos no denuncian ya lo obvio, el odio de los comunistas a la libertad de prensa. Esos saben que la responsabilidad principal de que el Estado de Derecho se desmorone no está en esos agresores totalitarios, separatistas o comunistas, sino en unos defensores que no ejercen como tales.
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