«ONE OF US»

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Domingo, 24.02.19

Nuevo brote de resistencia en Europa a la degradación relativista

EUROPA ha entrado en una profunda crisis que va mucho más allá de la política de los partidos, su reparto de poder y las relaciones entre naciones. Está ante el más grave cuestionamiento del proyecto europeo concebido tras la Segunda Guerra. Pero también de la muy insatisfactoria realidad desarrollada en estas últimas décadas. Pero ante todo de la propia idea civilizadora que siempre, hasta en los trances más trágicos y duros, había inspirado la acción política y cultural en el continente. La batalla cultural que en el siglo XX ganó el marxismo cultural ha llevado a la sociedad moderna a una vía de agotamiento, confusión y depresión. Amenaza con quedar definitivamente exangüe en una agonía sin capacidad ni voluntad de reacción para salvar el espíritu e identidad que hicieron de Europa la cuna de la emoción humana por la vida en libertad, dignidad, inteligencia y compasión. El lento pero eficaz desmantelamiento por el neomarxismo del concepto del individuo como persona sagrada, hecho a imagen y semejanza de un Dios personal, ha debilitado las defensas frente a la experimentación social, la manipulación total, incluida la genética, con una general deshumanización y desprecio a la vida. Las consecuencias son cultural, moral, política y socialmente devastadoras.
La mala noticia es que en todo el continente se perciben gravísimos procesos de degradación de convivencia, vaciamiento de la cohesión cultural y pérdida de referencias en los valores y principios que llevaron a Occidente a generar la sociedad de mayor libertad, bienestar y compasión jamás habida. La buena noticia es que por primera vez en medio siglo se perciben en toda Europa indicios de reacción ante el drama que el relativismo causa a individuo y sociedad.
Ayer, en la muy solemne sede del Senado francés en París, surgió una nueva voz para una batalla en la civilización occidental contra el agotamiento, la resignación, contra la ignorancia y el vacío. Un grupo de intelectuales y políticos europeos presentaba el manifiesto «One of Us», que lideran el filósofo francés Rémi Brague, profesor emérito de la Sorbona y de Múnich, y el español Jaime Mayor Oreja. El manifiesto convoca al rearme de la batalla de las ideas que defiende la civilización como fruto de la herencia de la Filosofía griega, del Derecho Romano, las religiones bíblicas, es decir, la cultura religiosa judeocristiana, la ciencia moderna y la libertad.
El primer paso para corregir un problema es percibir su existencia. La conciencia se refuerza ahora tras unos años de angustia extrema con la crisis económica, inmigración masiva y problemas de seguridad e identidad y desesperanza. Y hay además conciencia de los terribles efectos del colapso de la educación para el conocimiento, estrangulada por el adoctrinamiento. El manifiesto de París de «One of Us», como otras iniciativas que surgen desde posiciones religiosas, políticas o culturales para la autodefensa de la sociedad europea en su espíritu, libertad e identidad, nos demuestran que en medio del ruido ensordecedor de la propaganda hostil, surgen como nunca en tiempos recientes los brotes de esperanza y resistencia.

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