ÖZIL Y EL MITO ALEMÁN

Por HERMANN TERTSCH

ABC  Domingo, 29.07.18

Un gesto de lealtad a Erdogan destruye la quimera integradora

EL jugador Mesut Özil, al que los españoles conocen bien por su paso por el Real Madrid, es protagonista absoluto del último gran trauma de la sociedad alemana. Es portada en las revistas y en los periódicos más serios y es el gran asunto de debate político, cultural y sociológico en las televisiones y hasta entre los políticos. Y no por el fútbol. Alemania está en «shock» por «la causa Özil», titula Frankfurter Allgemeine. El pequeño futbolista de origen turco ha destruido de un golpe un mito alemán. Un mito que era la mejor bandera de la gran quimera socialdemócrata de la Alemania oficial que pretende que el alemán es un pueblo mestizo, multicultural y eficaz integrador.
El niño pequeño y moreno de origen turco plenamente integrado en la sociedad alemana como en la selección nacional era el símbolo perfecto para proclamar el fin de los fantasmas del pasado. De las culpas terribles con la raza aria, carnets de limpieza de sangre, niños rubios o cría de cachorros del superhombre. Aquella Alemania no existe. Es más, Alemania, reza el mensaje, es tan impecablemente democrática que quienes llegan de países subdesarrollados, dictaduras y culturas autoritarias en la educación alemana crecen como demócratas, tolerantes y europeos plenamente integrados en una sociedad multicultural.
Y de repente, en mayo, en plena crisis entre Alemania y Turquía por la agresividad del presidente islamista Erdogan en contra de las críticas de Berlín a la represión de la oposición y la construcción de una dictadura, estalla la bomba. El alemán modélico Özil aparece en unas fotografías de propaganda electoral en demostrativo apoyo a Erdogan. También posaba otro jugador de la selección alemana, Ilkay Gündogan. Pero el turco perfecto era Özil. Y el gran traidor. O el fracaso. Porque pese a su educación democrática y alemana optó por el dictador islamista frente a Alemania. El estupor fue total. En realidad sin motivo: los turcos en Alemania que votan en elecciones turcas siempre son menos laicos y menos liberales que la media en Turquía. Özil, la joya en la selección, el alemán turco perfecto, un islamista con veleidades dictatoriales. ¿Tres generaciones en Alemania y el resultado es este? Su abuelo minero llegó en 1961 a Alemania con una caja de cartón. Su padre, Mustafa, aún nació en Turquía. Lo mandaron en 1967 a Gelsenkirchen, donde en 1988 nacería él, Mesut, la estrella. En un ambiente seguro con educación alemana en el colegio, dominio de la lengua, con doble nacionalidad y plenamente integrado en un ambiente democrático de europeo occidental. Aun así, la estrella, el multimillonario que hoy juega en la Premier, revela estar, y eso es lo grave, donde la inmensa mayoría de los turcos en Europa, mucho más cerca de un islam dictatorial que de una democracia laica. Como la inmensa mayoría de los inmigrantes musulmanes. Pero los mitos socialdemócratas vetan estas verdades en el discurso hegemónico hasta que un Özil las hace estallar en semejante bosque de mentiras e hipocresías multiculturales.

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