EL REFUGIADO QUE VINO CON SUS PADRES HUYENDO DE STALIN

Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Viena
ABC  Martes, 24.05.16

VAN DER BELLEN   PRESIDENTE ELECTO DE AUSTRIA

Perfil

Decente Todos coinciden en que es una persona honrada, decente, quizás lenta, pero nunca conflictiva

El nuevo presidente de la República de Austria es un personaje muy peculiar por biografía, que también en esto no podía ser más distinto a su rival en estas elecciones. Si Norbert Hofer es un perfil absolutamente común en la Austria de provincias de la que procede y en la que vive con su familia y sus cuatro hijos, Alexander van der Bellen es tan distinto que hasta los 14 años ni siquiera fue austríaco.
Su padre, ruso de origen aristocrático flamenco y su madre estonia, habían huido ante las tropas de Stalin hacia la Alemania hitleriana y cuando la guerra tocaba a su fin en 1944 se mudaron a Viena donde nació Alexander. Es por tanto Van der Bellen un hijo de fugitivos y refugiado él mismo. Con lo que era contraste perfecto con un rival que ha pedido siempre que se cierren las fronteras. Él nunca ha defendido una política de puertas abiertas y siempre se ha mantenido en términos ambiguos sobre el imprescindible trato humanitario a todos los que huyen de la violencia y las guerras.
Creció en una pequeña localidad del Tirol y estudió en Innsbruck. Allí se doctoró en Economía y se fue a Viena donde comenzó a dar clases en la Universidad en la que acabaría de decano. Producto cultural muy propio del sesentaiochismo que le cogió en la universidad, pasó por la extrema izquierda para militar después en el SPÖ. Lo dejó para participar en la creación de los Verdes en Austria. Durante casi veinte años fue su cabeza visible y su jefe parlamentario hasta que en 2012, ya cerca de los setenta, fue relevado y pasó a la asamblea de la ciudad de Viena.
Como en la cuestión de los refugiados, Van der Bellen es, en casi todo, un prototípico intelectual de izquierdas, tan contrario al acuerdo TTIP como lo pueda ser el derechista y nacional Hofer. Niega ser masón. De familia protestante, nunca fue el anticlerical más agresivo de su gente, el mundillo académico artístico-cultural de Viena, de la izquierda sibarita. Y con razón han acusado a su entorno de estar muy a favor de los refugiados, pero jamás de tenerlos demasiado cerca.

El domingo se fue con sus gentes a celebrar con espumoso al palacio Auersperg, mientras su rival el denostado derechista lo hacía en las cervecerías populares del Prater, el parque que ha sido escenario de graves incidentes de agresiones protagonizados por refugiados. Más allá de esa «schickería» (pijerío de izquierdas) que siempre le rodeó desde la universidad, todos coinciden en que Van der Bellen es una persona honrada, decente, quizás lenta pero nunca conflictiva. Esto último se verá si, como es muy posible, pronto hay elecciones generales y tiene que nombrar de canciller al líder del FPÖ, Hans Christian Strache, un político derechista mucho más ducho, versado y duro que el ahora derrotado Hofer.
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