SANTOS TRATA DE QUE MADURO APAGUE LA CRISIS FRONTERIZA

 Por HERMANN TERTSCH
  Enviado Especial a Caracas
  ABC  Martes, 22.09.15

El presidente colombiano no confía en que Venezuela modere su actitud

Válvula de escapeMaduro utiliza esta crisis como recurso de alivio de otros problemas internos

Uso partidistaCaracas busca sacar rédito del conflicto ante las próximas elecciones

Los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y Venezuela, Nicolás Maduro, no podían solucionar en su encuentro de ayer de Quito un problema bilateral que ha convertido la larguísima frontera común en un polvorín. Un polvorín en el que todos juegan a diario con cerillas, cuando no antorchas o lanzallamas. Aunque sea cierto que unos juegan más que otros con el inmenso potencial explosivo de esta crisis que ha alarmado a las cancillerías de todo el mundo. Ayer se reunían Santos y Maduro en Quito a instancias de los presidentes de Uruguay, Tabaré Vázquez, actual presidente de la organización Unasur, y, como anfitrión, el de Ecuador, Rafael Correa, que preside actualmente la Celac.

Maduro, tras ser recibido en Quito por su homólogo ecuatoriano, Correa

El presidente Santos ya había reducido mucho las expectativas que algunos pudieran querer crear en torno a esta cumbre en una ciudad, la capital ecuatoriana, que es plaza estrechamente aliada con Nicolás Maduro y el chavismo venezolano. Porque claro está que el presidente venezolano, que cerró unilateralmente el pasado día 19 de agosto largos tramos de la frontera común, utiliza esta crisis para otros fines.
Maduro está bajo una inmensa presión por una situación interna dramática, con el colapso económico y de abastecimiento, la inseguridad y las condenas internacionales por la represión y, especialmente, por la pena de prisión impuesta a Leopoldo López, líder de la oposición. Con un inmenso aparataje de propaganda, Maduro ha presentado el cierre fronterizo como un acto de autodefensa frente a supuestas actividades de paramilitares colombianos y sabotaje económico a través de la frontera.

Incidente no aclarado
El derribo de un avión de combate Sukhoi venezolano y la muerte de su tripulación están tan poco aclarados como diversas incursiones de tropas venezolanas a territorio colombiano y la muerte en una de ellas de varios indígenas. La dramática militarización de la frontera por parte de Venezuela en las pasadas semanas fue realizada por el alto mando de Caracas con un inmenso aparato propagandístico que genera sin cesar productos de consumo patriótico en las televisiones. El establecimiento de «una frontera para la paz» lo realizan las fuerzas armadas venezolanas en supuesta lucha encarnizada contra paramilitares, terroristas y siniestras bandas organizadas. Lo cierto es que pruebas reales no tienen esos programas televisivos más que del lógico negocio cambiario en una frontera entre un país inmensamente subsidiado y sin libertades económicas y comerciales y otro con características de país en desarrollo, pero con libertad de mercado. Es muy cierto que esa frontera entre dos países de sistemas económicos muy distintos llama a mucha gente a vivir del contrabando. Maduro intenta presentar la situación en el límite entre ambos estados como una causa principal del dramático desabastecimiento en todo el país que tantísima indignación genera entre venezolanos y que tantos votos previsiblemente le costará al Partido Socialista Unido en las elecciones del próximo día 6 de diciembre.
Precisamente estas elecciones son otra parte de la ecuación de la crisis fronteriza que tanto preocupa a los vecinos, porque tiene todos los elementos para convertirse en detonante de un conflicto serio que nadie quiere. En Colombia se achaca a la desesperación de Maduro esta «irresponsable escalada de la tensión» . Porque al tiempo que cerraba la frontera Maduro decretaba el estado de excepción en ocho distritos fronterizos. En ellos no se podrá hacer campaña electoral ni ninguna actividad política, salvo de forma muy restringida. En Venezuela son muchos los observadores y dirigentes de la oposición que ven en esta proclamación del estado de excepción una prueba que quizás utilice Maduro para una suspensión parcial o total de las elecciones si llega a la conclusión de que las va a perder pese a su capacidad de fraude.

Contrabando
La gasolina que en Venezuela prácticamente es gratuita pasa en Colombia a tener valor de mercado. Con el dólar a seis bolívares en cambio oficial frente a 750 bolívares en la calle, las distorsiones de los precios alcanzan enseguida cifras astronómicas. Pero Maduro sabe bien, como se le recuerda desde Colombia, que el principal tráfico de gasolina con Colombia no lo hacen las pobres familias que viven de pasar cuatro depósitos, sino los militares venezolanos que trafican con petroleros enteros.

Pero los aspectos más dramáticos de este cierre de la frontera se centran en el capítulo negro de un pogromo anticolombiano organizado por autoridades chavistas que ha llevado a la expulsión a través de la frontera de algunos miles de colombianos, pero ante todo a gravísimas violaciones de los derechos humanos, como han denunciado diversas organizaciones humanitarias. Se han denunciado terribles abusos por parte de las fuerzas de seguridad venezolanas. Colombianos en las zonas fronterizas han sido golpeados, aterrorizados, violados, acosados y despojados de todas sus propiedades.

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